Gustavo Pirola retrata la vida de Bahía Blanca hace casi cinco décadas y charló con Juani Guarino en El Ágora.
“Mi hermano Sergio armó el laboratorio, se fue a la colimba y yo le gasté todos los papeles, todos los químicos, le usé la cámara”, recordó.
Además, uno de sus primeros trabajos fue en el fotoclub que, justamente, compró su hermano: “Revelaba treinta, cuarenta rollos por día, todo manual”. En el Fotoclub se consolidó junto a referentes locales, aunque recuerda lo duro del inicio.
Sobre sus trabajos, destacó: “Tengo una serie que se llama ‘Marchas y contramarchas’, y esa la voy alimentando y hasta el día que me muera, porque es un país que no para de marchar y de contramarchar”.







