El tirador nacido en Mar del Plata fue uno de los grandes nombres de la primera edición de los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento.
Fanático del animé y los mundos de fantasía, descubrió el tiro con arco gracias a El Señor de los Anillos y eso cambió su vida: «Siempre hice deportes. Practiqué vóleibol, fútbol, natación, gimnasia artística, básquetbol, handball, que hacíamos en el colegio, y también kayak. Cuando tenía 13 años estaba buscando algo nuevo y descubrí el tiro con arco», le dijo a Clarín en la previa de su estreno olímpico, en 2024.
En los Juegos Sudamericanos de Cochabamba 2018, en Bolivia, se alzó con la medalla de bronce en la prueba de arco recurvo por equipos, mientras que su gran resultado llegó varios años después, logrando el pasaje a los Juegos Olímpicos.
Su plaza en París 2024 la consiguió finalizando tercero en el Preolímpico Panamericano disputado en abril de ese año en Medellín, logrando algo histórico para el país: iba a ser el primer arquero argentino en participar de la cita olímpica en 36 años, ya que desde Seúl 1988 no había representación argenta en esa disciplina.
En la primera ronda logró el puesto 52°, saltando así a disputar los 32avos de final y poniéndose en camino a la medalla. En esa oportunidad se topó con el uzbeko Amirkhon Sadikov, 13° en la clasificatoria, y cayó por 6-2 despidiéndose así de la Ciudad Luz.
En los JADAR celebrados en Rosario se colgó tres preseas: consiguió la medalla de plata junto a Saravia Gonzalez en la prueba de recurvo por equipos mixto y con Matías Noriega en la categoría equipos masculino. En el individual ganó el oro, venciendo en la final justamente a su pareja de la competencia por duplas, Noriega.







