La oriundo de Mar de Ajó y campeona del mundo con Las Kamikazes se sinceró sobre su año a nivel deportivo y personal.
Giuliana Gamba, una de las figuras jóvenes del beach handball argentino, cerró un año inolvidable junto a Las Kamikazes, la selección femenina que en agosto se consagró campeona del mundo en los World Games de China. Con solo 24 años, la jugadora de Mar de Ajó volvió a ser parte del plantel que este noviembre obtuvo la medalla de plata en el IHF Global Tour 2025, disputado en Brasil. “Fue la frutilla del postre”, resume la costera en diálogo con Diarios Bonaerenses, quien destaca el crecimiento colectivo y el aprendizaje acumulado pensando en el clasificatorio al Mundial que se jugará en febrero en Rosario.
El torneo en Brasil dejó sensaciones mezcladas para el equipo, que logró un valioso triunfo sobre el campeón europeo, España, pero cayó ante Polonia y Brasil en duelos definidos en los intensos shoot-out. Más allá del sabor amargo por la final perdida, Gamba remarca el rendimiento general y el aporte de jugadoras jóvenes que se sumaron al seleccionado. “Nos vamos con muchas enseñanzas. Esa bronca nos va a servir para encender el motor y prepararnos mejor para cuando toque enfrentarlas en casa”, sostiene.
En el balance general, Gamba no duda: “Cerramos un gran año”. A la histórica consagración en China se suma la presencia constante en las finales de los torneos más importantes del calendario. A nivel personal, la jugadora se mostró conforme con su desempeño, especialmente por haber asumido nuevos desafíos defensivos y hasta atajar shoot-out por segunda vez en su carrera. “Fluí al máximo, sabiendo que era el último torneo del año”, señala.
La jugadora también habló del valor emocional de volver a integrar la lista del seleccionado, después de un 2024 en el que quedó afuera de todas las convocatorias. Aquella frustración se transformó en motor: estudió videos, ajustó su técnica, cambió hábitos y elevó su rendimiento defensivo. “Fue una espina que me sirvió”, dice, y destaca la importancia del trabajo psicológico. Su vínculo con la psicóloga, asegura, le permitió fortalecer la templanza y asumir que, efectivamente, es campeona del mundo. “Me dice que tengo que creérmela”, confiesa entre risas.
Fuera de la arena, Gamba atraviesa el tramo final de su carrera universitaria y espera recibirse de kinesióloga antes de fin de año. Entre entrenamientos en el Cenard, parciales post viajes y prácticas en hospitales como el Muñiz, el Roffo o el Pedro de Elizalde, logró combinar ambas pasiones. Hoy, además de competir en la élite internacional, acompaña a jugadoras juveniles que buscan orientarse en la “doble carrera”, recordándoles que la elección profesional también es un proceso que lleva tiempo y requiere calma.
De cara al futuro, Las Kamikazes ya piensan en 2026 y en la clasificación al Mundial de Croacia, mientras siguen de cerca el debate legislativo sobre el financiamiento del Enard. Tras años de rifas y autogestión para afrontar viajes internacionales, el apoyo institucional se volvió clave para sostener el crecimiento del beach handball en Argentina. “No es solo por nosotras, es por las que vienen”, subraya Gamba, convencida de que el esfuerzo colectivo y la lucha por mejores condiciones son parte esencial del camino que las llevó a lo más alto.







