Manuel Tripano, el palista de Necochea que es campeón mundial y apunta a Los Ángeles 2028

Manuel Tripano tiene 21 años, nació en Necochea y ya escribió una página histórica para el deporte argentino: en 2024 se convirtió en el primer campeón mundial juvenil de canotaje eslalon de la historia del país. Hoy su mirada está puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Criado en una familia de kayakistas, se subió a un bote antes de empezar la primaria. Su padre Javier y su tío Martín lo iniciaron en la disciplina sobre el río Quequén. «Es mi casa, es el único lugar en el que estoy todos los días», define sobre el bote.

El camino al alto rendimiento está lejos de ser sencillo. El canotaje eslalon es un deporte minoritario en Argentina y la logística es un obstáculo permanente: los botes, frágiles y de más de tres metros, no siempre son aceptados por las aerolíneas. Para entrenar, Tripano y su familia cruzan alambres, mueven piedras y diseñan a mano un tramo del río Quequén que simula las contracorrientes de los circuitos internacionales.

El título mundial llegó en un contexto de adversidad. Tripano venía de perder la clasificación a París 2024 en el repechaje. Junto a su padre reacondicionaron una canoa vieja y viajaron al Mundial con lo justo. Adentro del agua demostró que el material no lo es todo: fue el que menos errores cometió el día clave y se quedó con el oro.

A ese logro se sumó el doble oro panamericano en C1 y K1 senior, que lo consagró como referente continental. Por esa trayectoria recibió el Premio Inspiración en los Premios Olimpia, que incluye una beca anual clave para sostener el calendario internacional.

En 2026 competirá en el Mundial Sub 23 de Cracovia, el Mundial senior en Oklahoma City, el Panamericano de Canadá y los Juegos Odesur en Santa Fe. Mientras tanto, cursa kinesiología bajo un programa especial que le permite rendir exámenes desde cualquier punto del mundo.

El camino a Los Ángeles 2028 exige quedar entre los 20 primeros de un ranking formado por nueve competencias internacionales. «La expectativa es disfrutarlo mucho. Buscar ser constante y poder decir ‘lo hice bien’ después de terminar un recorrido», resume el palista bonaerense que, desde las orillas del Quequén, pelea por un lugar en el olimpismo mundial.

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