Marcelo Chorny, el marplatense que dejó atrás un cáncer y corrió el Maratón de Madrid

Ex rugbier y entrenador, superó una laringectomía total y completó los 42 kilómetros en la capital española. Además, recaudó más de 3.000 euros para una fundación de pacientes con cáncer de cabeza y cuello.

 

Entre los casi 47.000 participantes de más de 100 países que inundaron las calles de Madrid en la 48ª edición de la Zurich Rock ‘n’ Roll Running Series, hubo historias que escaparon al cronómetro. Una de ellas fue la de Marcelo Chorny, un nombre muy ligado al rugby marplatense.

Ex jugador de Pueyrredon y del seleccionado mayor de la Unión de Rugby de Mar del Plata, Chorny también construyó una extensa trayectoria como entrenador. Hoy radicado en Gijón, España, afrontó uno de los desafíos más significativos de su vida personal y deportiva.

Afectado por un cáncer de laringe y en tratamiento oncológico, fue sometido a una laringectomía total que le hizo perder la voz. Desde entonces, su manera de respirar cambió para siempre: ya no lo hace por la nariz ni por la boca, sino a través de un estoma.

Lejos de quedarse en el dolor o en las limitaciones, transformó esa experiencia en un mensaje de lucha decidió correr el Maratón de Madrid como símbolo de superación personal. «Soy entrenador profesional de rugby. El deporte siempre fue parte de mi vida y, después de la enfermedad, también fue parte de mi recuperación», expresó.

«Perdí la laringe y con ella la voz. Ya no respiro por la nariz ni por la boca. Respiro por el estoma. Pero no perdí la pasión ni la fuerza«, afirmó Chorny, quien se plantó en la línea de largada con un desafío que trascendía lo deportivo.

Su participación no pasó inadvertida. «Yo corrí 27 o 28 kilómetros, no me da bien el tiempo, y caminé hasta llegar. La rodilla no aguantó, pero reto hecho y causa noble«, resumió tras cruzar la meta. Se convirtió así en el primer paciente con su condición en completar un evento deportivo de esta envergadura.

El recorrido, que comenzó a las 8 de la mañana en el Paseo de la Castellana, llevó a los corredores por puntos emblemáticos como la Puerta del Sol, el Palacio Real y el Paseo del Prado. Bandas de rock y miles de espectadores transformaron la carrera en una celebración colectiva.

Lejos de limitarse a completar la prueba, el ex rugbier convirtió su participación en una causa solidaria. A través de su iniciativa, logró recaudar más de 3.000 euros destinados a la Fundación de Pacientes con Cáncer de Cabeza y Cuello, organización que hoy acompaña su propia batalla.

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