El directivo bonaerense habló en exclusiva con BonaDeportes y señaló la importancia de los clubes para motivar a las nuevas generaciones a realizar una actividad física. Además, ponderó la relevancia de la organización de eventos deportivos para atraer a los más chicos.
En medio de una abultada agenda deportiva que atraviesa la actualidad argentina, el vicepresidente de El Frontón, Marcelo Segurola, señaló las dificultades que encuentra al momento de motivar a las nuevas generaciones para que practiquen las disciplinas que ofrece la institución y señaló que espera que «se piense mucho más en el deporte, porque es demasiado importante, y no podemos mirar para un costado».
En diálogo exclusivo con BonaDeportes, el directivo de San Andrés de Giles también resaltó la organización de eventos deportivos que sirven para generar una chispa de incentivo entre los más jóvenes como la coordinación de los Juegos Bonaerenses en la disciplina de atletismo. También, por primera vez, enviarán un equipo de fútbol PCD a la gran final en Mar del Plata, organizarán la visita del legendario atleta cubano Javier Sotomayor, actual poseedor del récord mundial de salto en alto (2,45 m), el 21 de noviembre.
Sabemos la importancia de los clubes, más que nada en este contexto de Juegos Bonaerenses, de Juegos Suramericanos, hay todo un gran abanico de agenda deportiva. Me gustaría empezar por esto, por los Juegos Bonaerenses: El Frontón, por primera vez manda un equipo de fútbol PCD a la final a Mar del Plata. ¿Cómo se sienten ustedes como representantes de la institución?
—Ah, bueno, yo desde ese punto de vista estoy feliz, pero por los chicos que pueden ir a Mar del Plata. Lo que nosotros valoramos, sobre todo, es el hecho de poder hacer la actividad durante el año, tanto el fútbol inclusivo como el atletismo para discapacidad, tenis en silla de ruedas y demás. Y lo otro es una frutilla; obviamente que feliz, pero más feliz por los chicos. De hecho, ellos mañana compiten en una liga regional en Pilar, viajan una vez cada 20 días más o menos y competimos con dos equipos. Se trata de eso: esto es bueno, pero es como un complemento, una caricia al alma para ellos, que puedan hacer este viaje como una experiencia.
¿Qué importancia le da El Frontón a la agenda deportiva, pero visto desde el lado social? Como vos decís, es importante para los chicos ser parte de estas actividades, pero también el club sigue teniendo esa cuota de institución deportiva y social. ¿Qué importancia le dan ustedes a eso?
—No, no, muchísima. La actividad de la inclusión la veo más desde el punto de vista de lo social que de lo deportivo. La competencia existe, pero es muy relativa. Que nosotros podamos tener estas actividades, una colonia de verano, escuelas de varios deportes, ponele beach volley, nos llena de orgullo. Es distinta la percepción que podemos tener del fútbol en todas sus categorías, ramas masculina y femenina, que juegan en liga, o del hockey que juega la Asociación de Buenos Aires, o del tenis en el Interclub de la Asociación Argentina. Pero lo social creo que es prioritario en lugares como el nuestro, ciudades y pueblos. Y después está el complemento deportivo, porque muchas veces el chico, si no hay una competencia, mayormente no se motiva.
¿Por qué?
—Hoy cuesta mucho motivar a los chicos, porque no viven el fútbol como lo vivíamos nosotros: nuestra generación, al salir de la escuela, iba al potrero a jugar. Y creo que eso pasa en general, sobre todo en las ciudades; por ahí en el interior, en algún lugar más de campo, todavía se mantiene. Pero hoy los chicos están con las computadoras y los celulares, vienen a hacer fútbol cuatro horas por semana y después está la competencia. Se vive distinto. Claramente no todos son iguales, hay pibes que sienten y viven para el fútbol, pero no es como éramos en nuestra época.
El Frontón esta semana también fue sede de atletismo regional en el marco de los Juegos Bonaerenses. ¿Hubo participación de los chicos o también mermó ese entusiasmo por la actividad deportiva?
—No, no, lo que es el atletismo para nosotros es la contracara. Inauguramos la pista de atrás, de 200 metros con peraltes, con la característica de las pistas indoor de Europa —esta está al descubierto, pero es la primera en Argentina y segunda en Sudamérica—. Tuvo un flujo importantísimo de chicos de toda la región, mucha gente. Y ya estamos preparando los torneos argentinos de pista corta para fin de año, noviembre y diciembre. El atletismo ha congregado muchos chicos nuevos de Giles; tenemos una importante cantidad practicando desde la escuelita en adelante. Así que por ese lado estamos muy contentos.
¿Cuál pensás que puede ser ese desbalance entre el atletismo y el fútbol u otras actividades?
—El atletismo tiene una novedad, es innovar: correr en una pista sintética cuando se corría en pasto o tierra es absolutamente otro deporte. Nos pasó lo mismo cuando hicimos la cancha de césped sintético de hockey y pasamos a jugar ahí: es otra cosa, otro deporte. Esa novedad genera un incentivo en los chicos. Ahora con los Juegos Suramericanos me pareció fantástico ver a los colegios presenciando los eventos, porque eso hace que a los que están ahí les pique el gustito de un montón de actividades que dentro del atletismo u otros deportes ni sabían que existían. Porque si te manejás por los medios de comunicación tenemos el fútbol, el automovilismo y poco más; es lo que vende, lo que genera recursos. Los otros deportes quedan medio solapados, y creo que merecen otro apoyo.
Bueno, incluso desde El Frontón también organizan otro tipo de eventos que no solamente impulsan a los chicos a entrenar, sino que también son un encuentro social entre todos. ¿Cómo viste el balance del torneo homenaje a «César Chene» Elso, por ejemplo?
—Fue muy positivo, porque la idea era agasajar al profesor y amigo mío de mi generación, el padre del atletismo de San Andrés de Giles. Y gracias a Dios dejó su huella, porque hay discípulos de él que hoy están a cargo de la actividad. El espíritu fue homenajearlo a él y, por otra parte, generar competencia para los chicos de la región. Se hizo un torneo amistoso, con premios, de toda la región; estuvo muy concurrido. Acá todos los profes de la región generaron una asociación regional de pista y campo, y cada vez que se congregan en un lugar vienen todas las escuelas. Fue muy lindo, muy concurrido, y para ellos tampoco es común correr en un sintético, o saltar y tomar carrera en uno. Así que fue un éxito, estoy muy contento por eso.
Hace poco también, hablando de incentivar a las juventudes, los visitó Kishi Núñez, una jugadora de la selección, reconocida no solamente a nivel nacional sino también internacional. ¿Cómo viviste ese momento? ¿Cómo lo vivió la institución?
—Bueno, es un honor que nos haya visitado. Es amiga de una jugadora del club; nosotros militamos en la primera sede AFA con el fútbol femenino. Un día dijo que por ahí iba a venir, y de repente vino. Le hicimos un regalo, una camiseta y demás, lo mínimo, un mimo. En este momento creo que está necesitando un poco de ayuda, está media alejada del fútbol; esperemos que vuelva y termine de ser la jugadora que es. Hablé con ella, la saludé, tampoco la quise molestar demasiado; la dejamos que disfrutara el entrenamiento junto con las otras chicas que había acá. Pero la verdad que es un honor que haya venido.
También hay cuidar la cabeza de los atletas de alto rendimiento, como lo hizo Kishi. ¿Cómo se para El Frontón frente a este contexto?
—Nosotros tenemos un consultorio médico, con un médico, kinesiólogos, una nutricionista y dos psicólogos. A través de la coordinación de los deportes estamos pendientes de cualquier situación que merezca la atención de un profesional, para abordarla. No digo que con esto vamos a impedir todo tipo de problemas, pero tratamos de acompañar y ayudar siempre, incluso llamando a los padres del deportista si hace falta. Lo tenemos muy en cuenta; sabemos que tal vez lo que hacemos no alcanza, pero sí que lo estamos intentando.
Dentro de este contexto, además de cuidar, me contaste sobre las remodelaciones en la pista de atletismo y que hay profesionales en el club. Se ve un gran despliegue. Ahora, estamos en un momento complejo a nivel nacional en cuanto al financiamiento del deporte. ¿Qué opinión te merece esta situación?
—Bueno, claramente creo que históricamente ha sido así. Habría que dar una vuelta de tuerca; no sé por dónde buscar los recursos, sabemos que tampoco es fácil conseguirlos. Pero creo que el empresariado debería darle un poco más de importancia a los deportes federados y también amateurs. Ver el esfuerzo que hace nuestro atleta, sea sudamericano, panamericano u olímpico, y también el que no llega, trabajando con miles de cosas en la cabeza cuando la idea es que el atleta de élite tenga que estar pensando solo en su deporte… Tengo la suerte de haber ido al Juego Olímpico de 2006, y viendo en perspectiva los esfuerzos que hemos hecho, no veo grandes progresos en un deporte como el atletismo, que es uno de los principales del olimpismo, junto con la gimnasia. Claramente estamos faltos de apoyo a todo nivel, de lo público a lo privado, para que algún día esto se pueda mejorar y revertir. Porque el argentino tiene un corazón y una garra que por ahí no tienen otros, pero tiene que luchar contra un montón de obstáculos con los que no debería tener que luchar, y lo tiene que hacer igual.
Desde las instituciones deportivas, ¿cómo absorben esa necesidad que reclaman los atletas, que se escuchó en los Juegos Suramericanos, de más recursos por parte del Estado nacional?
—Nosotros estamos medio alejados de lo que es la alta competencia; somos formadores de atletas. Tenemos algún atleta con intenciones de entrar en la élite, pero lo que hacemos es lo que podemos desde un club de ciudad pueblo: con un cuerpo médico, con un psicólogo, dándoles ropa, ayudándolos en los viajes, en todo lo que podamos. Después hay cuestiones que nos exceden.
Bueno, Marcelo, te agradezco muchísimo este tiempo. Te hago una última pregunta, como un cierre: ¿qué deseás, no solamente para el deporte argentino, sino también para las instituciones deportivas de cara a los próximos años?
—Deseo que se genere una política deportiva que ayude al club desde todo punto de vista: desde lo institucional, cuando hay que hacer un trámite en persona jurídica, hasta lo impositivo. Es decir, todo lo que pueda generarse sin necesidad de poner plata: los servicios y apoyos que puedan venir desde el gobierno nacional, las gobernaciones, las ciudades. Que se piense mucho más en el deporte, porque es demasiado importante, y no podemos mirar para un costado. Es mi sensación como alguien que ama el deporte olímpico y que tiene mucho de amateur. Ojalá que algún día los chicos se encuentren con la chance de competir en igualdad de condiciones desde lo externo al deporte.









