Vecina del barrio Tipas, la gimnasta fue elegida como deportista revelación del Club Nordelta, además de entrenarse de manera regular y competir entre las mejores del país.
“Mi hermana hacía gimnasia artística y yo quería lo mismo. Me acuerdo que tenía que dejar los pañales para poder entrar. A partir de ahí, nunca paré”, cuenta la joven.
“Todos los planes por fuera de la práctica dependen de los horarios de gimnasia artística. A veces cancelo cumpleaños o eventos y no todos lo entienden. Quizás comprenden más mis amigas que sí hacen deporte”, reconoce.
“La gimnasia en sí es difícil, aunque de afuera se vea fácil. Para mí, es equipo y compañerismo. Hay mucha adrenalina en cada movimiento. Siempre pienso en cómo voy a caer, cómo evitar golpes, porque te caés muchas más veces de las pensadas”, explicó.
Además, desde el club se mostraron encantados de su performance: “Tiene presentismo perfecto y es un gran ejemplo. Cada vez que una chica se desanima, le cuento que Morita empezó a los tres años y nunca faltó. Esto es una disciplina más que un deporte, y requiere mucha dedicación”, destaca Romina Easarret, coordinadora de gimnasia artística y aeróbica del Club Nordelta.







