“Siento que hasta hoy no caigo”, confesó el jóven que se consagró en Croacia.
El taekwondista varelense Demian Arato logró uno de los hitos más importantes de su carrera al consagrarse campeón mundial en Croacia, representando a la Argentina y a su ciudad natal, Florencio Varela. En diálogo con Tribuna Varelense, el joven deportista compartió sus sensaciones tras la consagración y repasó el largo camino de esfuerzo y sacrificio que lo llevó a lo más alto del podio.
“Fue un sacrificio enorme, tanto para poder viajar como por los entrenamientos. Estoy cursando el profesorado de Educación Física y coordinar todo fue bastante complicado”, contó. El año anterior, Arato había quedado a un paso del título, cayendo en la final. “Me quedé con la espina y dije: este año sí o sí tengo que traer la medalla de oro para Argentina y para Varela”, recordó con emoción.
El momento de la coronación fue uno de los más intensos de su vida deportiva. “Cuando dieron el fallo y me consagraron campeón mundial, siento que hasta hoy no caigo. Con mi entrenador, que es amigo de hace muchos años y hace un sacrificio enorme para verme entrenar, nos abrazamos con la sensación de ‘lo logramos después de tanto tiempo’”, relató. Ese abrazo sintetizó años de dedicación, caídas y perseverancia.
Arato, vecino del barrio Gobernador Monteverde, comenzó a practicar Taekwondo a los cinco años en el colegio SEM 2000. Hoy, además de entrenar en distintos puntos del país como San Justo o Villa Urquiza, da clases junto a su madre en la Sociedad de Fomento de su barrio. “Siempre busqué aprender con la gente más capacitada. Entrené en Varela, Quilmes, San Justo y muchos lugares más, pero nunca dejé de representar a mi ciudad”, destacó.
El camino al mundial no fue sencillo. “El viaje fue largo y agotador, pero la experiencia fue hermosa. Representar al país y a Varela en la otra punta del mundo fue una satisfacción enorme”, afirmó. También habló del valor del entrenamiento mental: “Cualquier deportista de élite debería tener un psicólogo deportivo. En este proceso no pude, pero encontré apoyo en mi familia, mis amigos y mi pareja. Eso fue clave para mantener la cabeza firme”.
Finalmente, el campeón agradeció el acompañamiento recibido: “Hicimos rifas, bingos, pedimos sponsors, y mucha gente se sumó. Cada persona que aportó algo fue parte de este sueño cumplido”. Con un mensaje para los más jóvenes, Arato cerró: “Es cuestión de amar lo que hacés, de soñar y buscarlo. Me caí mil veces y me levanté dos mil. Si uno lo desea de verdad, con constancia y fe se puede lograr”.







