El binomio que representa al país en la disciplina de Tenis en Silla de Ruedas ganaron por 6-4, 6-7 y en 10-5 en Tie Break.
En el Club Providencia de Santiago, escenario de los partidos de Tenis en Silla de Ruedas de los Juegos Parapanamericanos Juveniles, el binomio argentino protagonizó una de las victorias más emotivas del certamen. En un encuentro intenso ante Colombia, los representantes nacionales se impusieron por 6-4, 6-7 y 10-5 en el Tie Break del tercer set, asegurando al menos la medalla de bronce y despertando una ovación entre los presentes.
La emoción se multiplicó con la dedicatoria de Joaquín Lezama, uno de los protagonistas del triunfo, quien celebró mirando al cielo. El joven bonaerense, que comenzó en el tenis convencional, sufrió en 2018 un accidente que cambió su vida por completo. En ese hecho perdió a su padre y él quedó con una discapacidad motriz, pero lejos de rendirse, encontró en el Tenis en Silla de Ruedas una nueva forma de volver a competir y sentirse pleno.
“Joaquín vio en el tenis adaptado la posibilidad de seguir haciendo deporte. Eso le devolvió la energía y las ganas de superarse”, contó con emoción su madre, Marcela Villoldo, quien junto a su hija Pía acompaña cada paso de su recuperación y crecimiento deportivo. La familia recorrió durante años los 65 kilómetros diarios que los separaban del lugar de entrenamiento hasta que Joaquín se integró al Cenard, como parte de la Asociación Argentina de Tenis Adaptado (AATA).
Su compañero de dupla, Ian Davidson, también tiene una historia de esfuerzo. Proveniente de la provincia de Santa Cruz, se trasladó junto a su madre Mariela Zapico a Buenos Aires hace tres años para poder entrenar con regularidad. “Las tres horas diarias de entrenamiento, cinco veces por semana, están dando sus frutos”, explicó Mariela, orgullosa del avance de su hijo. Ian, que en un principio no mostraba interés por el tenis, hoy lo vive con pasión: “Empecé a jugarlo, me gustó y se volvió mi pasión. Entreno casi todos los días para mejorar y seguir adelante”, expresó el joven.
El entrenador Manuel Manti, quien trabaja con ambos desde 2022, destacó el progreso de sus dirigidos y el valor de la experiencia internacional. “Estoy muy contento por ellos. Esta es su primera competencia fuera del país y están demostrando todo lo que vienen trabajando. Es cuestión de seguir sumando experiencia y confianza”, señaló.
La jornada en el Club Providencia estuvo marcada por la intensidad y la emoción. Durante más de dos horas, el público acompañó con aliento constante a los jugadores de ambos países. Cuando llegó el punto final, Lezama y Davidson se fundieron en un abrazo, y Joaquín selló el momento besando una medalla que lleva siempre con él. “Era de mi papá, y por eso le dedico este triunfo, que es para él, que está en el cielo”, expresó entre lágrimas, en una escena que sintetizó el espíritu de superación que envuelve a estos jóvenes deportistas.







