La patinadora de La Matanza representa a Argentina en el Panamericano de Patinaje Artístico y fue invitada a participar de la Copa Orlando 2027 en Estados Unidos.
Con apenas 15 años, Zoe Villanueva Figueroa ya construye una destacada trayectoria en el patinaje artístico. Nacida y criada en Gregorio de Laferrere, la deportista lleva más de una década dedicada a la disciplina y continúa dando pasos firmes en busca de cumplir sus sueños. Su esfuerzo y constancia la posicionan como una de las jóvenes promesas del deporte local.
Los resultados obtenidos en los últimos años reflejan su crecimiento. En 2023 logró ubicarse en el quinto puesto entre 62 competidoras, una actuación que marcó un punto de inflexión en su carrera. Al año siguiente volvió a sobresalir en una categoría superior y, durante 2026, consiguió la clasificación al Absoluto Nacional que se disputará en San Juan, donde participarán las mejores patinadoras del país.
A este presente deportivo se sumó otro desafío de gran importancia. Zoe integra la representación argentina en el Panamericano de Patinaje Artístico que se desarrolla en la Ciudad de Buenos Aires entre el 18 de junio y el 6 de julio. Además, recibió una invitación para participar de la Copa Orlando 2027, una competencia internacional que se llevará a cabo en Estados Unidos y que podría convertirse en una experiencia clave para su formación.
Sin embargo, alcanzar estos objetivos implica afrontar importantes desafíos económicos. Aunque todavía no se confirmó la fecha exacta del certamen en Orlando, la joven y su familia ya comenzaron a reunir fondos para hacer posible el viaje. Los gastos incluyen pasajes, inscripciones, alojamiento, indumentaria y otros costos vinculados a la participación en una competencia de nivel internacional.
Como sucede en gran parte de los deportes amateurs, el financiamiento depende principalmente del esfuerzo de los propios atletas y su entorno. En ese contexto, Zoe recibe el acompañamiento de distintos emprendimientos de la zona que decidieron colaborar con su proyecto deportivo. Paralelamente, junto a su familia organiza distintas iniciativas para recaudar dinero, entre ellas la venta de budines, alfajores, bizcochuelos y la realización de rifas solidarias.
Detrás de cada logro también hay una historia de sacrificio y vocación. Lo que comenzó como un simple juego durante la infancia terminó convirtiéndose en una verdadera pasión y en un proyecto de vida. Con el paso de los años, Zoe descubrió que el patinaje artístico era mucho más que una actividad recreativa y tomó decisiones que reflejan su compromiso con el deporte. Hoy continúa entrenando con la misma determinación que la llevó hasta aquí, convencida de que todavía quedan muchos sueños por cumplir.







