La subcapitana de la Selección Argentina de beach handball habló en exclusiva con Bonadeportes, analizó la consagración en el Mundial que se disputó en Croacia, la consolidación del equipo bajo el liderazgo de Leticia Brunati y destacó la importancia de volver a Mar de Ajó, sus raíces en la Provincia de Buenos Aires.
«Nadie se salva solo», reza la frase de una de las obras argentinas más icónicas de nuestra cultura y la Selección Argentina de beach handball femenino le dieron un significado que se materializó en la obtención de la Copa del Mundo que se disputó en Croacia. Allí, Las Kamikazes vencieron a Dinamarca luego de una definición por muerte súbita. «Se creó una hermandad en el grupo en este mundial; les dije que las veía más a ellas que a mi familia», resumió Giuliana Gamba, defensora, subcapitana y referente de esta camada de jugadoras que volvió a ubicar a la Argentina en el centro de atención del deporte global.
En diálogo exclusivo con Bonadeportes, «Tuli» Gamba habló sobre su primera experiencia como una de las cabezas de grupo de una Selección que no para de desarrollar la disciplina de playa, que sienta las bases para futuros jugadores de ambos sexos y también sobre las diversas aristas en su vida que la llevaron a trasladarse desde Mar de Ajó a la Ciudad de Buenos Aires para afrontar uno de los principales desafíos para un atleta argentino: La doble carrera.
Primero que nada, felicitaciones por el título obtenido con la Selección Argentina, feliz día de la Independencia y por la elección como subcapitana. Ya pasó un tiempo del título mundial. ¿Qué conclusiones sacás en frío?
– Vivimos una locura y estamos en la cima del mundo. Verlo así o pensarlo así me hace acordar a todo el esfuerzo que hizo este equipo para estar ahora donde estamos. Entrenamos para este mundial por ocho meses. En el medio tuvimos un Torneo Centro-Sur en febrero en Rosario, del cual también salimos campeonas e hicimos historia porque nunca le habíamos ganado a Brasil. Entonces ya veníamos con una sensación muy buena. También veníamos de los World Games que salimos campeonas ganándole Alemania. Creemos que realmente merecemos estar donde estamos porque hay mucho laburo tanto en lo técnico como mental. Si bien viajamos 10, somos 30 en la cancha entrenando todos los días para ser la mejor Argentina posible y somos muy conscientes de eso. Me suelen preguntar «bueno, qué viene después de esto» y no te querés bajar más. O sea, vamos a seguir entrenando aún mejor, vamos a querer superar esta Argentina que fue ahora este mundial. Así que recontra contenta, muy agradecida sobre todo con mi familia que me bancó tantos años. Así que bueno, viviendo de a poquito y tratando de ser una persona normal a la vez porque soy deportista, pero en mi caso también kinesióloga.
A nivel colectivo, ¿cómo valorás este logro como una de las cabezas de esta selección?
Justo en este viaje tuvimos la votación y las chicas me votaron como subcapitana y la verdad que para mí es un honor enorme que el equipo me reconozca así. Sabíamos que entrábamos como uno de los mejores equipos del mundo junto con Brasil, Alemania. También estaba España, pero yo pensaba y digo, cuando defendía contra otro país, porque yo soy defensora, decía «che, el ataque más difícil sigue siendo el argentino». Si bien me llevo un montón de cosas, también entendemos que tenemos un montón de variantes técnicas y tácticas que están buenísimas que son producto de todo el entrenamiento que tenemos. Así que estamos todas muy contentas cayendo en la realidad, entendiendo que primero tenemos que creer que nosotras somos campeonas del mundo y entenderlo como realmente lo que significa. No se es campeón del mundo todos los días y también está buenísimo porque le demostramos al mundo que Argentina está ahí por mucho esfuerzo, sacrificio y entrenamiento y no por suerte.
Esos logros también tienen un común denominador: Leticia Brunati. ¿Qué opinión tenés de ella?
Leti es todo lo que está bien en este mundo y creo que si nosotras estamos locas, ella lo está más. Está en todos los detalles, es la capitana del barco, sabe cómo tratarnos, sabe qué arenga darnos previo a un partido. Nosotros estudiamos todos los partidos y estudiamos a todos por igual, eso es algo que ella noes inculca, o sea, sea el país que sea, estamos en un mundial y vamos a querer ganarlo. La final la estudiamos igual que en un partido de fase de grupo y siempre nos da una arenga previa a jugar ese partido que se juega al día siguiente. Nosotras a la noche tenemos que dormir y a la mañana ir a jugar. Nos pasaba que nos arengaba tanto y nos daba tantas ganas a la noche que terminábamos todas espabiladas, tipo «y ahora cómo dormimos?». Transmite mucha pasión, muchos valores. Es un reflejo de lo que somos, porque el equipo es así gracias a que tenemos un cuerpo técnico que nos baja una línea. Pero ella está estudiando todo el tiempo, está todo el tiempo pensando en el Beach Handball, en cómo ser mejores. Leti siempre está dispuesta a dar clínicas en donde sea. Siempre está pensando en el Beach Handball y eso la hace única.
Hablando de vos: kinesióloga, subcapitana, campeona mundial, también fuiste parte de Juegos Escolares Bonaerenses. Cuando ves todos esos logros, todo ese trayecto atrás tuyo, ¿qué se te pasa por la cabeza?
Agradecimiento total a mis viejos que confiaron en mí, incluso cuando yo no confiaba. Yo me fui con 17 años del pueblo de Mar de Ajó a una ciudad; yo no sabía tomarme un colectivo, no sabía si me gustaba lo que iba a hacer. Mucha incertidumbre. Mis viejos siempre estuvieron ahí ayudándome tanto a mí como a mi hermana. Hablo por las dos. Yo creo que mis viejos son los pilares para que yo hoy esté acá parada. Y se los agradezco todos los días que puedo, se los agradezco. Y también, bueno, esa Tulli Gamba luchadora que nunca se dio por vencida, creo que es muy importante. Hablábamos con las chicas y yo les decía que me había pasado que yo tuve un flash de cuando estaba acá en mi casa viendo por la tele a la selección de indoor, de handball indoor, y veía a Elke Karsten (NdE: Representó a la Argentina en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 que clasificó por primera vez a la Selección a los Juegos Olímpicos. Referente y figura histórica de La Garra) con la 22, yo me acuerdo decir «uy, ojalá algún día yo pudiera estar ahí». Y de pronto estoy usando la 22 y jugando en la selección de Beach Handball y siendo campeona del mundo. Y eso es porque nunca dejé de soñar en grande. Así que también agradezco a esa Tuli Gamba que nunca desistió y que siempre fue por más.
¿Qué competencia es la que te dejó más enseñanzas?
Este mundial en Croacia, sin duda. Se creó como una hermandad en el equipo. De las 10 que fuimos, yo les decía que las veía más a ellas que a mi familia. Son hermanas para mí. Con una simple mirada sabemos qué es lo que queremos, qué sentimos. Creo que fue muy clave este torneo para la unión del grupo. Si bien siempre fuimos un grupo unido, previo al mundial tuvimos una gira en Múnich, en Alemania, que también estuvo buenísima porque le dio rodaje a alguna de las chicas que no habían tenido un mundial mayor, entonces se pudieron consolidar mucho mejor. Pero creo que este fue el mejor torneo, tanto en equipo como personalmente hablando. Se cumplieron muchos objetivos.
En una reciente entrevista, revelaste que estuviste cerca de practicar lanzamiento de jabalina. Sin embargo, remarcás mucho el la unión del equipo, como hermanas, como dijiste. ¿Qué otros valores más encontrás en ese deporte como equipo?
Creo que una de las cosas que me enamoró del handball cuando arranqué fue que en las derrotas y en las victorias estás con tu equipo y tu equipo te va a levantar si errás, tu equipo te va a levantar si metés una pelota definitiva. Siempre vas a estar acompañada y vas a compartir un mismo sentimiento, nunca vas a estar sola y eso fue lo que me enamoró del handball. Y en el beach me pasa que mis compañeras-hermanas de equipo ya lo viven tanto como yo, que es toda una sinergia hermosa que sabemos que va a ser siempre positivo. Siempre hay una buena retroalimentación entre nosotras. Cuando una está incómoda viene, lo plantea, cuando una está nerviosa viene y lo plantea para que las otras la puedan sacar de ahí.
¿Y tu cercanía con la jabalina?
A mí me detectan en la escuelita municipal. Me habían hecho unas pruebas con los brazos y unas medidas y Horacio Anselmi me dice que estaba para tirar jabalina (NdE: Actualmente, Anselmi es asesor metodológico del Centro de Alto Rendimiento Deportivo del Partido de La Costa). Y yo en ese momento recién arrancaba con el handball indoor del tradicional y le dije que no, que a mí me gustaba el deporte en equipo. Y me dice que «bueno, hacemos un trato, vos vas a tirar jabalina con Osorio, quien fue entrenador de Braian Toledo, y yo te contacto con Leti Brunati para ir a jugar a el Mariano Acosta de Quilmes. Y yo con mis ganas de ir a jugar afuera le dije que sí, obvio. Y fui a tirar jabalina con Osorio. Me acuerdo que me dio la jabalina y me dice «bueno, a ver, tirá». Yo no sabía ni cómo se agarraba una jabalina, nunca había hecho jabalina en mi vida. Agarré así normal, tiré y había tirado un montón, ponele que no sé, 30 metros y la chica que estaba entrenando hacía un montón, 20. Y me dice «debes tirar la pelotita fuerte», porque claro, el mismo gesto de tirar jabalina es el de tirar la pelota. Y me dijo que me quede para entrenar, pero yo le dije no, yo quiero el handball, amo el deporte en equipo. Y bueno, como te comentaba, esto de hermandad que se da en los grupos, en los equipos, es único y creo que es lo más valioso del deporte. Te enseña muchos valores que vos después podés traspolar a tu vida diaria. Incluso mi mejor amiga es del Beach Handball, Caro Ponce. En 2024, ella dejó la selección, pero es mi hermana, literalmente somos iguales y es algo que estoy eternamente agradecida.
Además de los deportes en equipo, Argentina no para de parir atletas de élite en medio de un contexto económico complejo. ¿Cuál es tu análisis de la situacion actual del deporte argentino?
Bueno, coincido totalmente que estamos en una situación difícil. Creo que tenemos cuando tenemos algún torneo internacional, se destaca eso del argentino, de la garra, del nunca darse por vencido. Mismo en el mundial de fútbol pasó que hicimos tres goles y dimos vuelta un partido perdiendo. Sí creo que es necesario que esto se visibilice, porque si bien lo terminamos romantizando, también estaría bueno contar que los deportistas cuenten con sus herramientas, con la vestimenta, la infraestructura para poder hacer deporte, para poder crecer. Yo creo que acá en el partido La Costa hay muchos polideportivos que son de barrio. Entonces todos los chicos, las chicas que quieran hacer actividad física, tienen un abanico de actividades donde pueden ir y encontrar un espacio muy importante de autoconocimiento, de crecimiento, de un montón de cosas que son claves y creo que esa es la importancia del club de barrio. Creo que deberíamos ser más conscientes de eso y obviamente que mi sueño es cada deportista pueda desarrollarse al máximo sin tener ninguna traba. Entiendo que es muy complicado por la realidad y la situación del país, pero nosotras, o al menos de mi parte, yo siempre voy a estar para dar una mano en caso que me quieran hablar, consultar algo, yo siempre abierta a poder charlarlo.
¿Cómo es la situación en el Beach Handball?
Es un deporte que tiene 20, 25 años. El deporte es muy nuevo, no hay clubes como tal, no hay una liga o una federación propia como si la hay, por ejemplo, de indoor. Sabemos que es parte del crecimiento del deporte, sabemos que somos pioneras para que en un futuro chicas y chicos puedan jugar al Beach Handball en un club tranquilamente y que no te tengan que preseleccionar viéndote en indoor. La selección de Beach, que somos 30 hoy, es preseleccionada de clubes de indoor. Es decir, a vos te ven en handball tradicional, en el piso, ven que destacás o lo que sea, que te vean los entrenadores y te citan a la selección de beach, te citan a otra modalidad, no es que te sacan de beach y dicen bueno, vas a la selección. Entonces somos conscientes de eso y queremos que en un futuro existan estos clubes para poder tener una base más sólida.
¿Y cómo ves el handball tradicional?
Creo que está en crecimiento constante, permanente y que cada vez se está empezando a desarrollar en edades más tempranas. Eso está buenísimo y creo que es el camino. Obviamente que capaz nos cuesta otras cosas más que en otro país. Por ejemplo: Alemania tiene una cancha techada, o sea, si llueve entrenan en cancha techada de Beach Handball. Nosotras tenemos una sola cancha si llueve, si graniza, si hace calor extremo, si nos queman los pies, pero también de ahí vos sacas el gustito de los trofeos que ganás y los objetivos que cumplís los valorás más. Pero bueno, vuelvo a lo mismo, estamos en crecimiento, creo que hay muchas cosas que mejorar como todo, pero siento que estamos en el camino.
De la playa a ponerte el ambo para trabajar parece que hay un abismo. ¿Seguís siendo la subcapitana, la Tuli Gamba o la jugadora de Beach Handball?
Soy la misma Tuli Gamba, pero no soy Tuli Gamba subcapitana, soy Tuli Gamba Kine, pero la esencia es la misma. Estos días que estuve en el mundial mis pacientes me escribían y yo a ellos. Realmente lo hago con mucha pasión y eso es lo que más me gusta de mi profesión, trato de darlo todo. Literalmente es como un partido, doy todo para que el paciente se mejore lo antes posible, trato de escuchar como escucho a mis compañeras, empatizo y esa es la misma Tuli Gamba, es la misma que también está con sus amigas, que está acá en casa y eso me gusta porque encuentro la retribución o esta retroalimentación de mis pacientes. «Ay, te extrañé estos días, no hice nada porque bueno, estaba pinchado, pero viniste vos y me levantaste» y eso está buenísimo. Amo mi carrera, la verdad que amo ser kinesióloga.
Decías que tenías muchas dudas cuando eras más chica sobre tu carrera. ¿En qué momento de la carrera dijiste «esto es lo mío?
Bueno, fue muy loco. Es verdad que poco se habla de que, cuando terminamos la escuela, que tenemos diecisiete, dieciocho años, nos hacen tomar una decisión muy difícil, que es qué vamos a estudiar y qué vamos a trabajar toda nuestra vida. Si bien obviamente después podés estudiar, tener el título y trabajás de otra cosa, creo que para un adolescente es muy pesada esa decisión. A mí me había pasado que me faltaba un mes para que terminemos la escuela en sexto año y yo no sabía qué quería, no sabía qué iba a estudiar. Mi mamá es médica oftalmóloga y mi papá es profesor de educación física. Entonces yo decía «bueno, me gusta oftalmología, pero también me gusta educación física». Y una profe de bioquímica de la escuela me dice: «Tenés perfil de kinesióloga, yo te recomiendo que te fijes». Y le dije: «Listo, Sabrina, me anoto en la UBA en kinesiología». Y fue como que me tiré a la pileta, realmente. Salió espectacular porque descubrí que la kinesiología no era la típica camilla, esguince de tobillo, dolor de hombros, sino que tiene un abanico muy grande en estas rotaciones que hacés en la carrera. Estuve en terapia intensiva, estuve con pacientes oncológicos, descubrí un montón de cosas que no sabía de la kinesiología, pero la realidad es que me tiré totalmente a la pileta, elegí confiar y creer que era lo correcto. Terminó siendo lo correcto y me sorprendió.
Hablando de tus comienzos, de tu infancia y tus conocidos: ¿cómo te llevás con tus raíces en Mar de Ajó?
Amo, justo ahora estoy en Mar de Ajo. Amo estar acá, amo estar a tres cuadras de la playa. Me acuerdo cuando estoy en la misma casa, cuando aprendí a caminar, cuando aprendí a andar en bici, cuando mis papás me acompañaban a la playa con la pelota handball para que yo entrene beach sola en los médanos. Esto es mi vida, yo estoy donde estoy gracias a que estuve en la escuelita municipal entrenando handball y crecí gracias a esto y a todas las oportunidades que me dio el partido, La Costa. Estoy totalmente agradecida. Por eso, cuando tengo un logro así groso, vuelvo porque es como volver a las bases, agradecer estar un rato acá y después volver a otro nuevo objetivo en Capital. Pero cuando fueron los World Games también volví acá, traje la medalla. Justo hubo un acto y la medalla es de todos nosotros, o sea yo se las daba y póngansela, sáquense una foto, es nuestra porque hay un pedacito de Mar de Ajó en toda esta Tuli deportista campeona y es muy importante que venga acá, lo analice y que lo demuestre también a esos deportistas que están entrenando ahora en el polideportivo con algún objetivo en la cabeza.
¿Qué le aconsejarías a un joven que está en tu misma posición a los 17 años, esperando por afrontar los siguientes desafíos en su vida?
Que sueñe en grande, es lo que siempre digo. Hay que soñar en grande, porque a mí me pasó que lo veía y decía «uy, ojalá algún día», no me lo creía del todo porque era como que lo veía muy lejos, pero en esta simbiosis de arrancar a entrenar, de querer superarme y demás, fui escalón, escalón a escalón acercándome a mi objetivo que era estar en la selección y lo cumplí. Y estoy segura que si soñás en grande capaz no se cumple tu sueño, pero en el camino van a aparecer un montón de opciones y variantes que uno no lo tenía en la cabeza y que son muy positivas. Así que ese es mi mejor consejo y obviamente que si pueden contar con el apoyo de un psicólogo o psicóloga para charlar esto y tener una buena herramienta o mismo si me pueden escribir a mí, yo estoy abierta totalmente a escucharlos. Pero soñar en grande y nada es color de rosas. Obviamente que va a haber muchas frustraciones, enojos, a veces van a dudar, pero el seguir es lo que cambia de ser una persona que entrena a ser una persona que entrena con un objetivo grande.









