María José Vargas venció a su compatriota Natalia Méndez en la gran final y completaron un podio teñido de celeste y blanco.
El ráquetbol argentino vivió una jornada histórica en los Juegos Suramericanos, con un 1-2 en el podio femenino. En el ISEF N°11 de Rosario, la número 1 del mundo, María José Vargas, derrotó por 3-1 a su compatriota Natalia Méndez y se quedó con la medalla dorada.
Méndez comenzó mejor y se llevó el primer juego por 11-5, pero Vargas reaccionó rápidamente y ganó los tres parciales siguientes por 11-1, 11-4 y 11-9. Tras el partido, la campeona destacó la particularidad del duelo: “Siempre son batallas con Natalia, nos conocemos todos los tiros”.
Por su parte, Méndez valoró su actuación y reconoció la dificultad de enfrentar a la líder mundial. “Comencé muy bien, vengo de varios partidos largos. Jugar con María es de otro nivel, está en otro planeta. Pero se va achicando la diferencia”, señaló la subcampeona.
Ambas deportistas nacieron en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y atravesaron dificultades económicas durante sus primeros años de carrera. Méndez comenzó a representar a la Argentina a los 18 años gracias a su doble nacionalidad, mientras que Vargas llegó a vender ganado junto a su familia para poder financiar sus viajes internacionales.
La campeona actualmente lidera el ranking mundial, es ingeniera comercial y tiene tres hijos. Méndez, por su parte, estudió abogacía y cuenta con dos medallas de plata en el Mundial de San Antonio 2024, además de otras preseas internacionales. Ambas volvieron a demostrar su jerarquía con este histórico podio argentino.
El ráquetbol también busca ampliar su presencia internacional y llegar al programa olímpico. Diego García, otro deportista de origen boliviano que representa a la Argentina, compite en Santa Fe junto a Méndez y Fernando Kuzbard. Desde la Federación Argentina de Racquetball, su presidente Aníbal Osvaldo Maggi señaló que trabajan para desarrollar la disciplina en África y Oceanía y avanzar hacia ese objetivo.







