A lo largo de los años, la ciudad bonaerense y el ídolo popular crearon un vínculo trascendental en la vida de ambos.
La muerte de Carlos “Indio” Solari dejó una profunda huella en el rock argentino y encontró en La Plata uno de sus epicentros emocionales. Más allá de la partida de uno de los artistas más influyentes de la música nacional, la noticia golpeó especialmente a una ciudad que fue testigo privilegiada de su crecimiento artístico. Allí nació buena parte de la historia que lo convirtió en una figura de culto para varias generaciones.
Fue en la capital bonaerense donde comenzó a gestarse, a mediados de la década del setenta, el fenómeno de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. En un contexto atravesado por la vida universitaria, las expresiones culturales alternativas y una intensa actividad artística, el proyecto empezó a tomar forma con una propuesta completamente diferente a lo que ofrecía la escena musical de la época. Música, teatro, poesía y performances se combinaron para dar origen a una experiencia única.
Junto a Eduardo “Skay” Beilinson, la histórica mánager Carmen Castro, conocida como la Negra Poly, y el artista Ricardo Cohen, más recordado como Rocambole, el Indio construyó los cimientos de una banda que terminaría marcando un antes y un después en el rock nacional. Los primeros espectáculos rompían con los formatos tradicionales y buscaban generar una conexión distinta con el público. Esa identidad, nacida en los espacios culturales platenses, se transformó con el tiempo en una de las características más reconocidas del universo ricotero.
La Plata no solo fue el lugar donde surgió la banda, sino también el escenario donde se consolidó una mística que trascendió fronteras. Desde bares y teatros hasta centros culturales y espacios alternativos, la ciudad acompañó el crecimiento de un movimiento que eligió mantenerse alejado de los grandes circuitos de la industria musical. Esa independencia permitió construir una relación directa con los seguidores y dio origen a un fenómeno popular que se convirtió en parte de la cultura argentina.
Décadas más tarde, tras la separación de Los Redondos, el Indio volvió a elegir a La Plata para escribir un nuevo capítulo de su carrera. En noviembre de 2005, el Estadio Único fue el escenario del debut oficial de su proyecto solista junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Aquellos recitales reunieron a miles de personas y marcaron el regreso del músico a los escenarios, confirmando que el vínculo con su público permanecía intacto. Tres años después, regresó al mismo lugar para presentar “Porco Rex”, reafirmando una conexión que parecía indestructible.
Con el paso del tiempo, la ciudad se transformó en un sitio de referencia para los seguidores del artista, que continuaron acercándose para reencontrarse con parte de la historia ricotera. Por eso, la noticia de su fallecimiento tiene una dimensión especial entre los platenses. La Plata fue la cuna de Los Redondos, el lugar donde nació una identidad cultural irrepetible y también el escenario elegido por Solari para reinventarse. Hoy despide a uno de sus hijos adoptivos más emblemáticos, cuya obra permanecerá para siempre ligada a la historia de la ciudad.






