Malena Bustamante, medallista de bronce en los FISU Games: «Fui con otra mentalidad y se me dieron marcas que busqué mucho este año»

La atleta de heptatlón de General Rodríguez habló en exclusiva con Bonadeportes sobre su participación en los Juegos Universitarios que se realizaron en Lima, el apoyo de su familia e incluso de la religión como espacio de contención.

 

Terminaron los FISU Games en Perú en el que 170 argentinos participaron de uno de los eventos deportivos universitarios más importantes de la región y Malena Bustamante fue una de las representantes más destacadas de la delegación al quedarse con la medalla de bronce en los relevos 4×100 y con el quinto lugar en heptatlón. En diálogo exclusivo con Bonadeportes, la atleta de General Rodríguez reveló que no se sintió conforme con su rendimiento este año, pero que su experiencia en Lima fue enriquecedora.

Junto con su prima Celeste Molina, Bustamante logró subirse al podio en equipos y cerró una buena participación en los FISU Games con Diego Calvo como entrenador. Además, Malena finalizó en el quinto puesto del heptatlón con un total de 4.206 puntos. La atleta completó las siete exigentes disciplinas que componen la prueba combinada (100 metros con vallas, salto en alto, lanzamiento de bala, 200 metros llanos, salto en largo, lanzamiento de jabalina y 800 metros).

Con Dios como su punto de descanso e inspiración, la atleta de heptatlón destacó que su familia, la religión y el acompañamiento municipal y universitario se convirtieron en sus pilares para llevar adelante su carrera deportiva.

Saliste quinta en el heptatlón, ya tenés un gran recorrido en esta disciplina, te venís entrenando hace muchos años, y ahora además la medalla de bronce con el equipo que integraste en la posta de relevos. Viendo en retrospectiva, ¿cómo te sentiste? ¿Cuál es el balance de tu participación en los FISU Games?

—La verdad es que es la primera vez que participo en un torneo universitario; siempre fue con otra federación, cuando iba a representar al país. Pero la verdad me encantó, lo volvería a repetir, volvería a entrar otra vez a estos universitarios; ojalá que el año que viene, o cuando sea, pueda volver a estar. No está siendo mi mejor año en cuanto a torneos, porque viajé a todos lados, y estoy muy contenta por eso, pero desde lo de mis marcas personales no era lo que buscaba. En este torneo fue distinto, no solamente por lo lindo del evento, que la pasé bien, sino porque fui con otra mentalidad y se me pudieron dar marcas que busqué tanto en otros torneos anteriores y no se me dieron. Y eso es lo lindo que me llevo de estos Panamericanos, porque me hace aprender que tengo que ir más relajada, a disfrutar. Tal vez no fue mi mejor puntaje en el heptatlón, pero pude conseguir marcas individuales en ciertas pruebas que no tocaba hace muchísimo tiempo, como por ejemplo los 800 metros, donde bajé los 2 minutos con 30 segundos. Hacía tres años que no corría así, y el otro día corrí en 2.29, y ver esa marca en el cartel me emocionó muchísimo. Lo mismo con los 200 metros: había entrenado tanto para tocar los 25 segundos y no lo pude hacer en todo el año, y en el torneo se me dio. Y también la Bala, que es una de las pruebas que más me cuesta comparada con las demás: veníamos practicando mucho y no se me daba; siempre en las competencias tengo tres tiros y uno era bueno y los otros dos malos, y en este torneo los tres pudieron ser buenos, y para mí eso ya es un avance gigante. A pesar de que en otras pruebas no me fue tan bien, me quedo con eso y aprendo de eso, de que tal vez tengo que ir con otra visión a los torneos, sin tanta presión, porque soy muy autoexigente, la verdad. Y después, la posta, el relevo con las chicas, fue ese regalo extra que me dio la vida con la medalla. A mí me tocó correr el primer relevo: mi compañera Celeste salió del taco, me pasa el testimonio y yo tenía que correr en la recta opuesta. Cuando terminaron de correr todas las chicas yo estaba en la otra punta, corriendo para poder abrazar a mis compañeras, y ya las veía saltar, y yo estaba súper contenta porque dije «listo, quedamos terceras». Y así fue. Me llevo todas esas experiencias, esos aprendizajes nuevos; eso es lo lindo que pude vivir con Celeste, justamente.

¿Son coterráneas, verdad? ¿Ya se conocían?

Celeste Molina es mi prima, así que tenemos miles de experiencias juntas. Hacía rato que no compartíamos un torneo así, internacional, y bueno, Dios nos ayudó y nos unió para que pudiéramos correr por primera vez un relevo internacional juntas, y encima sacar medalla. Estábamos recontentas, las dos llorábamos, las dos nos abrazábamos. La verdad estoy recontenta y quiero creer que ella también.

¿Qué significa Celeste para vos?

—Celeste, bueno, es mi prima; ella también me enseña mucho, en el sentido de que siempre hay más, siempre hay revanchas, siempre hay que seguir intentando, por más que estés en el fondo del pozo. Ella me enseña eso, mis primas me enseñan eso, porque no solamente ella hace atletismo, sus hermanas también. Y ella me motiva a entender que en el deporte uno no siempre va a estar arriba, y ellas me ayudan a entender eso. Les agradezco; siempre me encanta compartir cualquier torneo, no solamente internacional sino a nivel nacional, provincial o local. Siempre es un placer estar con ellas, competir con ellas y formar equipo con ellas.

Además es una familia deportista. ¿Tu papá, por ejemplo, es tu entrenador también?

—Es mi entrenador.

Venir de esa cuna de deporte y compartir esos mismos escenarios, como vos dijiste, es especial. En el caso de tu papá, ¿cómo es trasladar ese parentesco de la casa a la pista? ¿Se separan los roles de padre e hija en la pista?

—Sí, es muy difícil, todavía lo seguimos aprendiendo; yo sigo aprendiendo mucho de él y él sigue aprendiendo mucho de mí. Esa es la realidad de los dos. Es difícil separar los roles, pero creo que no podría entrenar con otra persona que no sea mi papá. Es mi ídolo en la vida, y no podría estar en otro ambiente que no sea con él, porque él es como mi alma gemela, ¿entendés? Entonces me pone recontenta que mi papá sea mi entrenador, la verdad.

No quiero dejar pasar algo que dijiste al principio, que no fue tu mejor año pero aun así lograste buenas marcas, por ejemplo en jabalina, que en una de tus últimas entrevistas dijiste que era la disciplina que más buscabas mejorar. ¿Cómo te sentiste en el lanzamiento de jabalina?

Bueno, en jabalina este año hice mi mejor marca; no recuerdo si fue en el Nacional U20, creo que fue ahí. Venía teniendo un año genial en jabalina y no sé por qué razón de un momento para otro me empezó a costar. De hecho, en el torneo me costó un poco; estoy volviendo a entrar en mis marcas de a poco. La jabalina es una cuestión muy técnica, y si agarrás una mínima maña, se te va todo. En este torneo no fue mala, no fue de mis mejores marcas, la verdad no me gustó porque podía dar mucho más, pero no se dio. La jabalina es una de mis pruebas favoritas, y además una de las que mejor me va en el heptatlón, así que también es frustrante que me esté costando en este momento. Pero voy a seguir intentándolo hasta volver a hacer mi mejor marca personal.

¿Cómo es la conversación con el equipo cuando algo no sale como esperabas?

—Que ya va a salir, con tranquilidad. Con mi papá aprendimos mucho de eso, de que las cosas vienen solas. Aprendí mucho este año que no hay que forzar nada, que los tiempos de Dios son perfectos; yo creo mucho en eso, y sé que así como me salió en su momento van a volver a salir. Es cuestión de esperar y seguir con la disciplina, la planificación, la constancia, para volver a resurgir en mis objetivos.

Como dijiste, fueron tus primeros Juegos Universitarios y los acompañó FeDUA en este proceso, en este viaje. ¿Cómo fue esa experiencia junto con la Federación? ¿Tuviste algún trato con Emiliano Ojea, el presidente de la entidad?

—No tengo palabras para explicar lo atentos y amables que fueron. Emiliano, excelente persona. A mí me tocó como entrenador Diego Calvo, que ya está hace bastantes años en la federación, y también fue súper atento. Diego me hizo sentir comodísima, a pesar de que nunca había estado con él en ningún torneo. Me saco el sombrero con toda la federación porque fueron re atentos. Aprovecho para mandarle un saludo a Diego y a Emiliano, porque me sentí muy cómoda y estoy súper agradecida por haber hecho que las cosas salieran bien.

Volviste a General Rodríguez con una medalla, a pesar de que no haya sido lo que esperabas en cuanto a tus marcas. Para el municipio, y en particular para el intendente, que en cada publicación muestra orgullo por sus atletas, ¿cómo te sentís con tus raíces? ¿Cómo te llevás con el intendente y con el Polideportivo Municipal?

—La verdad, también agradezco al intendente, porque no siempre se le da tanta atención al deporte, y lo que es el deporte en General Rodríguez en general es algo que hay que destacar, porque tenemos muy buenos atletas y deportistas. Que el municipio y el intendente se preocupen por nosotros es súper importante, al igual que la visibilización que nos dan, porque, como decís Mauro, la Municipalidad siempre hace una publicación de agradecimiento, nos vaya como nos vaya. Y conmigo siempre se portaron súper bien: siempre que necesité algo, pudieron brindarme lo que tenían. Así que también quiero agradecerles, porque es muy importante que se visibilice el deporte.

¿Hablaste con alguien de tu regreso?

—No, todavía no fui a ver a nadie. Hoy fui a la universidad nomás, porque me llamaron para hacer una entrevista, y ahí estuvieron los directivos felicitándome y apoyándome en lo que necesite. Estoy súper contenta por haber hecho ese vínculo con los directivos de la universidad, y también quiero agradecerles a ellos.

Estás acompañada por todos lados: el municipio, la federación, la familia. Y ahora también noto que te sentís acompañada por la religión, que te apoyás mucho en ella. ¿Qué papel juega en tu vida, tanto deportiva como personal?

La que siempre creía fue mi abuela, que es el pilar de todos nosotros. Mi abuela falleció hace un montón de años ya, y es como que nunca me había acercado a Dios de la forma en que lo estoy haciendo ahora. Conocí a una atleta colombiana que se llama Valeria Araujo, que también hace heptatlón, y es mi atleta favorita, mi ídola. Tuve el honor de conocerla cuando vino a Mar del Plata a un Sudamericano el año pasado. Nos pusimos a hablar y nunca conocí a una persona tan buena y tan humilde; me hablaba desde el corazón y sus palabras me llegaban. Ella cree muchísimo en Dios, y creo que fue la causante de que yo empezara a creer también, porque lo que me dijo me tocó el corazón. Desde ese momento empecé a creer un montón, y veo la vida desde otra forma, no solamente en el atletismo. Por eso digo que las cosas llegan solas y que los tiempos de Dios son perfectos, que con Dios todo es posible. Creo que Dios me juntó con Valeria en ese momento por algo, y cada vez que voy a un torneo y hablo de ella con otros colombianos se sorprenden, porque los colombianos también son muy creyentes. Me emociona muchísimo, y gracias a ella aprendí un montón. La sigo desde hace muchísimo tiempo; ella es una guerrera, y me enseñó a mí a ser una guerrera también.

Y encontraste también apoyo, como dijiste, en los directivos de la universidad. Ahora, imagino que además de la religión, encarar una vida deportiva junto con la universidad tiene un condimento especial y un esfuerzo extra. ¿Cómo te llevás con esa doble carrera?

—Empecé la universidad este año, tengo 19 años. Las primeras semanas, los primeros meses, fueron difíciles porque estaba estresada todo el tiempo, no sabía cómo organizarme para estudiar. Ahora ya voy aprendiendo, sigo aprendiendo, pero creo que es una cuestión de saber organizarse. Se puede: hay muchos ejemplos de deportistas que lo han hecho, y sé que se puede. Estoy estudiando kinesiología, y creo que es la misma disciplina que se utiliza para el deporte la que hay que utilizar para los demás ámbitos de la vida, en mi caso el estudio, y repartirlo. Sé que es un estrés más que se suma, pero se puede, porque hay muchísimos ejemplos de personas que lograron esta doble carrera, y eso me hace creer que no es ningún tipo de obstáculo.

Te hago una última pregunta. De cara a las próximas competencias: ¿cómo te ves y cuáles son tus próximos objetivos?

Creo que este año ya estaría. Por ahí, todavía tenga uno o dos torneos más: la Copa U20, y me dijeron que va a haber unas pruebas combinadas en una pista indoor nueva de 200 metros que se hizo acá, en General Rodríguez, así que voy a hacer mi primer pentatlón. Si voy a eso, me gustaría enfocarme en eso. Y después, el año que viene, que sea lo que tenga que ser: voy a entrenar duro, tengo ganas de volver a empezar con todas las ganas. Voy a subir de categoría, a U23, que es una categoría bastante importante, y voy a apuntar a eso.

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