Mía Turanzas: “Estoy feliz, todavía no lo puedo creer”

La nadadora de Burzaco se prepara con todo para su participación en los Juegos Parapanamericanos de Chile.

 

La joven nadadora Mía Turanzas, de apenas 15 años, vive un presente soñado: representará a la Argentina en los Juegos Parapanamericanos Juveniles de Chile 2025. En diálogo con el streaming FM Extremo Sur, la deportista de Burzaco expresó su felicidad por la convocatoria: “Estoy feliz, todavía no lo puedo creer”, dijo con emoción.

 

Turanzas lleva apenas dos temporadas en competencia formal, aunque su vínculo con el agua es mucho más largo. Su camino hasta la Selección se fue forjando con actuaciones en el Open del Cenard y en la Liga Argentina de Natación Paralímpica, donde sumó méritos en Santa Fe, Santiago del Estero y Córdoba representando a Almirante Brown. “Primero tuve el Open en el Cenard y después entré a la Liga Argentina, que me permitió competir en distintas provincias”, contó sobre su recorrido.

 

De cara a Chile, la joven se enfocará en la categoría S11 para no videntes, con las pruebas de 100 metros libres y espalda. Su preparación es intensa: “Hay que seguir entrenando fuerte. Practico martes, miércoles y viernes, a veces los jueves y voy al gimnasio a la tarde. Entrenamos fuerza, resistencia y hacemos toma de tiempos”, detalló sobre la rutina que la llevó a formar parte del equipo albiceleste.

 

Además del orgullo deportivo, la clasificación tiene un fuerte valor personal y familiar. Estudiante del Colegio Amancio Alcorta de Burzaco y de la Escuela 506 de Lanús, Mía también forma parte de la delegación de Almirante Brown que se quedó con el primer puesto en la Liga Nacional. Ahora, su meta es trasladar esa experiencia al plano internacional.

 

En sus palabras, la natación nació de forma natural: “A mí me gusta estar en el agua y competir. Mis papás me metieron a nadar y a mí me gustó”. Tanto en Burzaco Fútbol Club como en Independiente de Burzaco, la adolescente fue consolidando un estilo propio, con el respaldo constante de sus entrenadores.

 

Su familia, como ella misma relató, es parte esencial del proceso: “Me doy cuenta que están siempre felices cuando pasan esas cosas, cuando salgo que me vienen a buscar”. Esa felicidad se multiplica hoy, con el sueño cercano de verla representar a la Argentina en Chile y la ilusión intacta de que pueda bañarse en oro en la pileta continental.

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