La ciudad natal del campeón del mundo inauguró una escultura en su honor que recuerda el histórico gol en la final ante Alemania y la imagen que lo convirtió en un símbolo de entrega.
A cuatro décadas de la conquista del Mundial de México 1986, la localidad bonaerense de Ranchos, partido de General Paz, inauguró un monumento en homenaje a José Luis «Tata» Brown, uno de los grandes protagonistas de aquella histórica consagración de la Selección Argentina.
La escultura fue emplazada en el Polideportivo Municipal José Luis Brown y recrea dos de las postales más recordadas de la carrera del exdefensor: el festejo tras obtener la Copa del Mundo y la imagen en la que sostiene su brazo derecho con la camiseta, luego de sufrir una luxación de hombro durante la final frente a Alemania y decidir continuar jugando hasta el final del encuentro.
Del acto participaron el intendente Juan Manuel Álvarez, familiares del exfutbolista, entre ellos su hermano mellizo Miguel Ángel Brown y su hija Florencia, además de vecinos, excompañeros y representantes de distintas instituciones de la ciudad.
Uno de los detalles más llamativos del monumento es la incorporación de una placa con un fragmento del relato de Víctor Hugo Morales del gol convertido por Brown en la final del Mundial, cuando el periodista mencionó a Ranchos, el pueblo que vio nacer al defensor campeón del mundo.
Brown nació en Ranchos el 10 de noviembre de 1956 y dio sus primeros pasos futbolísticos en la ciudad antes de incorporarse a las divisiones inferiores de Estudiantes de La Plata. Para asistir a los entrenamientos viajaba diariamente haciendo dedo por la Ruta 29, una historia que con el tiempo se transformó en parte de la leyenda del futbolista.
Su carrera profesional incluyó pasos por Estudiantes, Boca Juniors, Atlético Nacional de Colombia, Murcia de España, Brest de Francia, Deportivo Español y Racing Club. Con la camiseta de la Selección Argentina disputó 36 partidos y convirtió un solo gol: el de la final del Mundial de 1986 frente a Alemania, uno de los más importantes de la historia del fútbol argentino.
Durante la ceremonia, Florencia Brown recordó una de las enseñanzas que le dejó su padre: «Los sueños se cumplen si uno trabaja por ellos». También destacó que, pese a la lesión sufrida en la final, decidió seguir jugando porque sentía que todavía podía aportar al equipo.
El intendente Álvarez, por su parte, remarcó que Brown «nunca dejó de ser un vecino de Ranchos», al recordar que regresó a vivir a la ciudad tras su carrera profesional y participó activamente de distintas acciones solidarias y comunitarias hasta su fallecimiento, en 2019.








